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Contraindicaciones de la warfarina


La warfarina está contraindicada en el embarazo, ya que pasa a través de la barrera placentaria y puede causar hemorragia en el feto. El uso de warfarina durante el embarazo se asocia con aborto espontáneo, muerte fetal, muerte neonatal y nacimiento prematuro. Las cumarinas (como la warfarina) también son teratógenos, es decir, causan defectos de nacimiento. La incidencia de defectos congénitos en recién nacidos expuestos a warfarina en el útero parece ser de alrededor del 5%, aunque se han dado cifras más altas (hasta un 30%) en algunos estudios. Dependiendo del momento de la exposición a warfarina durante el embarazo pueden surgir dos combinaciones de anomalías congénitas.

Cuando la warfarina (u otra cumarina) se toma durante el primer trimestre de embarazo, particularmente entre la sexta y novena semana, puede producirse una constelación de defectos de nacimiento conocida como síndrome fetal por warfarina, embriopatía por warfarina, o embriopatía por cumarina.

El síndrome fetal por warfarina se caracteriza principalmente por anomalías esqueléticas, que incluyen hipoplasia nasal, puente nasal deprimido o reducido, escoliosis, y calcificaciones en la columna vertebral, el fémur, y el hueso del talón, que muestran un peculiar aspecto punteado al observarse mediante rayos X. También pueden ocurrir anomalías en las extremidades, tales como la braquidactilia (dedos de manos y pies inusualmente cortos) extremidades subdesarrolladas. Otras características esqueléticas menos comunes de este síndrome son el bajo peso al nacer y discapacidades en el desarrollo.

La administración de warfarina en el segundo y tercer trimestre de embarazo produce mucha menos incidencia de defectos de nacimiento, y cuando se producen son considerablemente diferentes del síndrome fetal por warfarina. Las anomalías congénitas más comunes asociadas con el uso de warfarina al final del embarazo son trastornos del sistema nervioso central, como espasticidad y convulsiones, y defectos oculares.

La anticoagulación, por lo tanto, plantea un problema en las mujeres embarazadas que requieren warfarina, como en la prevención del accidente cerebrovascular en las personas con válvulas cardíacas artificiales. Por lo general, se evita la warfarina en el primer trimestre, y se sustituye por una heparina de bajo peso molecular como la enoxaparina. El riesgo de hemorragia materna con el uso de heparina es alta, y pueden producirse parto prematuro y muerte fetal, pero las heparinas no atraviesan la barrera placentaria y, por lo tanto, no causan defectos de nacimiento.