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Historia de la warfarina


Karl Paul Link en 1950
Karl Paul Link en 1950, descubridor de la warfarina
A principios de los años 20 se produjo el brote de una enfermedad en el ganado, no reconocida anteriormente, en el norte de Estados Unidos y Canadá. El ganado moría de hemorragias incontrolables por lesiones menores o, a veces, de hemorragias internas sin signos externos de lesión. En 1921, Frank Schofield, un veterinario canadiense, determinó que el ganado estaba ingiriendo una mezcla mohosa hecha de trébol dulce que funcionaba como un potente anticoagulante. En 1929, un veterinario de Dakota del Norte, el doctor Roderick LM demostró que la enfermedad se debía a una falta de funcionamiento de la protrombina.

La identidad de la sustancia anticoagulante en el trébol dulce mohoso siguió siendo un misterio hasta 1940, cuando Karl Paul Link y su laboratorio de químicos, que trabajaban en la Universidad de Wisconsin, aislaron y caracterizaron el agente hemorrágico. Pasaron cinco años hasta que un colaborador de Link, Harold A. Campbell, lograra recuperar 6 mg del anticoagulante cristalino. Otro colaborador de Link, Mark A. Stahmann, se hizo cargo del proyecto e inició la extracción a gran escala, aislando 1,8 g de anticoagulante recristalizado en unos 4 meses. A través de experimentos de degradación, establecieron que el anticoagulante era 3,3'-metilenobis-(4-hidroxicumarina), que más tarde llamaron dicumarol. Confirmaron sus resultados sintetizando dicumarol y demostrando que era idéntico al agente de origen natural. En los siguientes años, se encontraron numerosas sustancias químicas similares con las mismas propiedades anticoagulantes. La primera de estas sustancias en ser comercializada fue el dicumarol, patentado en 1941. Link siguió trabajando en el desarrollo de anticoagulantes más potentes basados en la cumarina, para su utilización como venenos contra roedores, obteniendo así la warfarina en 1948. El nombre de warfarina se deriva del acrónimo WARF, de Wisconsin Alumni Research Foundation, más la terminación -arina, que indica su relación con la cumarina. La warfarina se registró por primera vez para su uso como raticida en los EE.UU. en 1948, y enseguida se hizo muy popular. Aunque fue desarrollada por Link, la WARF (Fundación de Investigación de los Alumnos de Wisconsin) apoyó financieramente la investigación y se le asignó la patente.

Después de un incidente en 1951, en el que un soldado del ejército americano intentó suicidarse sin éxito con warfarina y se recuperó plenamente, comenzaron los estudios en el uso de la warfarina como anticoagulante terapéutico. Se encontró que era superior al dicoumarol, y en 1954 fue aprobado su uso médico en humanos. Uno de los primeros famosos que usaron la warfarina fue el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, al que se le recetó después de un ataque al corazón en 1955.

El mecanismo exacto de acción de la warfarina siguió siendo desconocido hasta que, en 1978, se demostró que la warfarina inhibe la enzima epóxido reductasa y, por tanto, interfiere con el metabolismo de la vitamina K.

En una teoría aparecida en el año 2003, se afirma que la warfarina fue la sustancia utilizada por Lavrenty Beria, Nikita Khrushchev, y otros, para envenenar al líder soviético Joseph Stalin. La warfarina es insípida e incolora, y produce síntomas similares a los que provocaron la muerte a Stalin.