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Interacciones de la warfarina con medicamentos y alimentos


La warfarina interactúa con muchos medicamentos de uso común, y su metabolismo varía mucho entre los pacientes. Por esa razón, los pacientes no deben tomar ni dejar de tomar ningún medicamento sin antes consultar al médico que le ha prescrito la warfarina. Algunos alimentos también interactúan con la warfarina.

INTERACCIÓN DE LA WARFARINA CON MEDICAMENTOS


Aparte de las interacciones metabólicas, los medicamentos muy enlazados a proteínas pueden desplazar a la warfarina de la albúmina sérica y causar un incremento en el INR (Ratio Internacional Normalizado). Esto hace difícil encontrar la correcta dosificación, y acentúa la necesidad de supervisión. Cuando se inicia una medicación con una sustancia que interactúa con la warfarina (por ejemplo, la simvastatina), se aumentan los controles del INR o se ajusta la dosis hasta que se encuentra una nueva dosis ideal. Por eso es tan importante consultar al médico que le controla la warfarina antes de tomar cualquier clase de medicamento.

Muchos antibióticos de uso habitual, tales como el metronidazol o los macrólidos, aumentan en gran medida el efecto de la warfarina mediante la reducción de su metabolismo en el cuerpo. Otros antibióticos de amplio espectro pueden reducir la cantidad normal de flora bacteriana en el intestino, la cual produce grandes cantidades de vitamina K, potenciando así el efecto de la warfarina.

La actividad del tiroides también parece influir en las necesidades de dosificación de la warfarina. El hipotiroidismo (disminución de la función tiroidea) hace a las personas menos sensibles al tratamiento con warfarina, mientras que el hipertiroidismo (tiroides hiperactivo) aumenta el efecto anticoagulante. Se han propuesto varios mecanismos para explicar este efecto, como los cambios en la tasa de degradación de los factores de coagulación y los cambios en el metabolismo de la warfarina.

INTERACCIONES DE LA WARFARINA CON LOS ALIMENTOS



Vitamina K en la alimentación


La vitamina K y la warfarina son como los lados opuestos de una tabla de equilibrios: lo que hace la vitamina K afecta a la warfarina, y viceversa. Sin embargo, esto no significa que no se pueda encontrar un equilibrio. Cuando la mayoría de las personas leen que un alimento tiene un alto contenido de vitamina K, inmediatamente suelen llegar a la conclusión de que no pueden comer ese alimento si están tomando warfarina. Eso es un error.

Los alimentos que son ricos en vitamina K son los espárragos, las hojas de lechuga, el brócoli, el repollo, las coles, y otros. Las zanahorias contienen una cantidad media de vitamina K. Lo que debe evitar una persona que toma warfarina es hacer grandes cambios en el consumo de estos alimentos, pero no tiene por qué abandonar totalmente su consumo. Si habitualmente come grandes cantidades de estos alimentos y empieza a tomar warfarina, necesitará una mayor dosis de warfarina que si come pocos alimentos ricos en vitamina K. Lo importante no es la dosis de warfarina, sino el INR.

Casi todo el mundo va a una cena de vez en cuando y come más verduras de lo que consume normalmente. Esto hará que el INR disminuya (aumenta el riesgo de tener un coágulo de sangre) en aproximadamente 36 a 72 horas. Aunque no es recomendable, en la mayoría de los casos no pasará nada si vuelve a consumir una cantidad normal de verduras.

El mayor riesgo se produce cuando una persona que está tomando warfarina decide seguir una dieta y aumenta su ingesta de ensaladas. Esto tiende a reducir el INR durante períodos más largos de tiempo y provoca un riesgo significativo de desarrollar un coágulo de sangre. Si se va a cambiar a este tipo de dieta, el paciente debe contárselo a la persona que supervisa su ingesta de warfarina para que pueda comprobar su INR y ajustarle la dosis.

Otra fuente de vitamina K que se suele pasar por alto son ciertos suplementos alimenticios. La publicidad no advierte adecuadamente al consumidor del contenido en vitamina K de estos productos. Los médicos suelen pasarlo por alto también. Por lo tanto, debe tener cuidado con ciertos suplementos y complejos vitaminícos, asegurándose de que no tienen alto contenido en vitamina K.

La hojas secas de té verde contienen una gran cantidad de vitamina K. A menos que se coman las hojas o que se consuma té verde en exceso, esto no suele ser un motivo de preocupación.

La warfarina interactúa también con muchas hierbas, algunas de las cuales se utilizan en alimentación, como el jengibre, el ajo, el Ginseng y el Ginkgo Biloba. También se han encontrado algunas interacciones con el aceite de borrajas y los aceites de pescado. La hierba de San Juan, recomendada a veces para ayudar con la depresión leve a moderada, interactúa con la warfarina causando una reducción del efecto anticoagulante, con posibilidades de provocar rechazo de trasplantes, arritmia, o pérdida del control sobre el asma y convulsiones.

Dietas o ayunos


Si su ingesta de vitamina K disminuye bruscamente debido a un cambio de dieta o a un ayuno repentino por enfermedad, puede darse el caso contrario al comentado en el apartado anterior. Si no puede comer su cantidad normal de hortalizas durante dos o tres días, disminuye la vitamina K y el INR empieza a aumentar (aumenta el riesgo de sangrado). Es importante tener el INR controlado y la dosis de warfarina ajustada si esto sucede. Esto a veces es difícil, porque puede sentirse tan mal por una gripe o una gastroenteritis que no desea salir de casa, pero debe informar a su médico.

Bebidas


El uso excesivo de alcohol también afecta al metabolismo de la warfarina y puede elevar el INR. Debido a eso se advirte a los pacientes para que eviten un uso excesivo de alcohol mientras toman warfarina.

Entre 2003 y 2004, la Comisión de Seguridad de los Medicamentos del Reino Unido recibió varios informes de un aumento del INR y riesgo de hemorragias en personas que tomaban warfarina junto con jugo de arándanos. Los datos que establecen una relación causal son aún escasos, y un examen de 2006 no encontró esta interacción; sin embargo, varios autores han recomendado que los médicos y los pacientes sean conscientes de esta posibilidad. El mecanismo que podría provocar esta interacción no está claro aún.